Acorralados

http://www.playgroundmag.net/articulos/entrevistas/vegan-vegano-vegetariano_0_1585641424.html

Hace unos meses que llegó a mí a través de Facebook esta entrevista  del Sr. Claudio Bertonatti, y  solo con ese desafiante titulo con la cantidad de personas simpatizantes por los animales que somos actualmente, pues mira, me pilló peleona y decidí echarle un vistazo.

Debo decir que para empezar no podemos afirmar que ese título sea falso y que comparto con este señor varios puntos, uno de ellos sería que es imposible un impacto cero en la naturaleza, el mismo hecho de que salga a pasear, ni siquiera a alimentarme, generará la muerte de todos los pequeños insectos que pise, por mucho que quiera evitarlos, perjudicaré el desarrollo de las plantas más diminutas que aplaste al pasar, una mosca chocará contra mis gafas y atolondrada caerá al suelo donde una araña la devorará y el pequeño caracol que trepaba por esa pared buscando refugiarse del charco de agua justo debajo caerá cuando le roce echando a perder todo su esfuerzo y se ahogará.

Y sí, posiblemente sea una “sentimental” como usted afirma que son los animalistas, que evita las mariquitas cuando pasea y salta las hileras de hormigas, que no pisa los matorrales y estúpidamente intenta que lo que tiene más cerca se conserve o al menos intenta perjudicar lo menos posible, siendo consciente de que el mero hecho de mi existencia ya genera desastres para otros pequeños “mundos” a mi alrededor.

No soy vegana, ni siquiera vegetariana, pero realmente admiro profundamente a las personas que lo son, he intentado serlo en varias ocasiones, he tenido épocas en las que he prescindido de estos alimentos y es una de mis aspiraciones.  Personalmente me cuesta horrores, yo adoro la comida y aunque la carne cada vez me resulta menos suculenta soy consciente de su sabor, hay que reconocerlo, esta buena, señor Claudio Bertonetti, esta buena, lo sé, lo sabe, no escriba un libro para excusarse.

Cuando como carne, y se me remueve la conciencia por colaborar con toda la industria ganadera, me siento mal, el alma me duele al pensar que en esa fabrica millones de cerdos, o de vacas o de gallinas o de corderos, estaban hacinados, siendo alimentados solo para su engorde y posterior sacrificio, animales, que aunque hayan nacido en esas circunstancias, tienen el instinto de supervivencia, sienten dolor, miedo y si se les hubiera permitido, posiblemente alegría. Sí señor, yo me avergüenzo. No me justifico.

Es obvio que la manera de pensar que tienen muchas personas tan sentimentales como yo, no tiene por qué ser compartida ni comprendida por todos, personas a las que yo adoro, comen carne y no puedo imponerles mi forma de ver las cosas (si ni YO NO PUEDO EJECUTARLO)no suelo ser extremista ni comparto algunas de las actuaciones de muchos animalistas que llevan al límite sus creencias  más que porque no entienda sus causas, que las entiendo, porque como usted bien dice, a veces no es la manera de hacer entender a nadie absolutamente nada.

Desde mi punto de vista conspiranoico, señor, he llegado a la abstracta conclusión de que usted volvió a comer carne porque le apetecía, créame, le entiendo, a mi me ha pasado. Está bien. Y también que posiblemente este artículo, de carácter aproximadamente moderado pudiera ser un artificio de alguna gran empresa que pueda vender carne en masa tipo, Mc Donald, o Burguer King o yo que sé Kfc o Foster’s Hollywood. Igual me he enrevesado mucho pero el quid de la cuestión está en que estamos viviendo uno de los periodos de mas creciente empatía por los animales y por la naturaleza, la gente se está levantando y defendiendo los derechos de los animales. Cada vez hay más personas que rechazan el consumo de productos de origen animal y hay millones de campañas que intentan desprestigiar las grandes empresas que se lucran mayoritariamente de ello. Y esto sucede, paradójicamente, en el momento en el que más destructivos estamos siendo con el mundo. A nivel ambiental y a nivel animal y ambos sin ningún tipo de control real ni posibilidad del mismo aparentemente por parte de ningún organismo oficial, ni gobierno que yo conozca. Por muchos días internacionales del medio ambiente que hayan desde hoy hasta el fin del mundo.

Pues bien, este tipo de artículo es precisamente el que marca la diferencia para la persona, como pudiera ser yo en algún momento de mi vida, que está indecisa, que está empezando a sensibilizarse con la causa animal en contra de la retorcida industria alimentaria, pero que también es consciente del sacrificio que conlleva. Y ahí llega usted, diciendo que nada… ¡¡¡Tranquilos aquí no pasa nada!!! ¡¡No es más animalista el que menos carne coma!! ¡¡¡Si los veganos también matan!!! Venga toma una hamburguesa a ver si se te pasa tonto…

¿Es demasiado? Igual se me ha ido la olla, pero lo he visto clarísimo.

Según leo en su entrevista yo tampoco debo ser fundamentalista, no lo veo todo o blanco o negro, puede que sea medio animalista sentimental con poca fuerza de voluntad y medio ambientalista, pero es que no veo la claridad en sus argumentos, hay cosas que obviamente caen por su peso, y siento decirle que no me siento acorralada en ningún momento ante su exposición.

No comparto en absoluto aquello de que las personas que luchan por los animales lo hacen solo por lo que tienen más cerca o solo por los animales domésticos, que se olvidan de los silvestres o que solo se manifiesten por corridas de toros o mataderos. Yo veo movimiento a diario a todos los niveles, por especies en peligro de extinción, recogidas de firmas para regularizar y/o evitar la caza de animales salvajes en peligro de extinción o no, la protección de espacios naturales, océanos, cambio climático, pesca incontrolada y muchísimas más cosas. Obviamente, la lucha para poner de manifiesto la disconformidad con la industria cárnica, la tortura de animales por diversión en las fiestas de los pueblos más asilvestrados, las corridas de toros en muchos países, las protestas contra los circos con animales, los zoos y la protección de los animales abandonados en esta nuestra querida sociedad, es algo que la gran mayoría de románticos animalistas tienen frente sus narices, y no, no pueden mirar a otro lado. La crueldad, es algo que no se debe permitir, y le guste o no, está muy presente dentro de nuestros círculos más cercanos.

Y no digo, que las medidas que se adoptan sean las más acertadas, o las más eficientes, pero no critico que hagan una cosa y otra no, o que la hagan mejor o peor, el hecho está en que se mueven, por algo en lo que creen, es complicado luchar en contra de cosas que están tan arraigadas. Y si las personas se sensibilizan por lo que tienen alrededor, si entienden que ese oso con tutú está sufriendo maltrato, que ese no es su sitio, si entienden que ese toro que lleva una banderilla floreada en la espalda está sangrando de verdad, y que le duele, si entienden que ese ciervo al que matan de broma con ese fusil que es de verdad muere para siempre, que ese león necesita kilómetros cuadrados para vivir y está recluido a unos pocos metros… es posible que empiecen a levantar la cabeza y mirar más allá. Que lo primero que ves está más cerca, sí, pero es la ventana a todo lo demás. Si te es indiferente como hacen pedazos a un animal delante de ti por pura diversión, cómo vas a preocuparte por el chimpancé de indonesia y la deforestación de bosques para plantar palma.

Lejos de criticar sus actuaciones, yo admiro profundamente esas almas luchadoras.

Con respecto al impacto de la ganadería y de la industria agrícola, partiremos de la base de que la primera necesita de la segunda, es decir para alimentar al ganado hay que plantar grano, soja o lo que quiera que sea con lo que alimentan a todos esos animales que se crían para el consumo.

Debo decir también que pese a que yo no soy ninguna experta he podido también disfrutar de artículos que en el sentido opuesto defendían teorías que indicaban todo lo contrario que usted sugiere.

Desde las cantidades de carne que es desperdiciada y animales sacrificados sin ser procesados por decenas de causas, hasta que las empresas cárnicas son las que más contaminan el planeta por mucha diferencia (creo que usted debería saber esto como ambientologo preocupado por la naturaleza) que la cantidad de agua potable necesaria para sostener esas empresas  y esos pobres animales acabará con la misma dentro de unos cuantos años si no moderamos el consumo de carne y se reduce la producción de esta. Llegando a hablar incluso de que es la principal causa del cambio climático.Y que sí, que la gran mayoría de deforestación de bosques para plantaciones son precisamente para alimentar ese ganado.

Todo eso creo que genera un impacto considerable ¿¿no?? ¿¿O me lo parece a mí??

Nadie puede discutir el hecho de que si estamos aquí va a ser a costa de algo. Su propuesta es razonablemente sospechosa. Nada deja indiferente la Tierra y muchísimo menos nosotros que básicamente  exprimimos todo lo que se nos deja al alcance.

Pero al final si pongo en una balanza todo esto creo que:

– deforestación masiva para plantaciones destinadas a alimentar ganado maltratado para su posterior sacrificio, su consumo de agua potable, la contaminación excesiva de toda esa maquinaria, y la consecuente desaparición de especies debido a la primera deforestación.

Contra:

– deforestación para plantaciones para consumo humano, con todas las consecuencias negativas como pesticidas y especies desaparecidas.

Yo prefiero tener los campos llenos de melocotoneros, maíz, arroz… y ningún matadero… porque aunque hubiera que aumentar las plantaciones para consumo humano, no llegaríamos  a alcanzar la cantidad que está destinado a ganado…

Su balanza para medir el impacto de la ganadería y de la agricultura discrepa de otras muchas teorías de personas muy reconocidas también, y personalmente, supongo que será porque soy una sentimental, me quedo con la de que el impacto de plantar para comer es menor que el de plantar para comer y para dar de comer al ganado que me como. Llámeme tonta.

No defiendo a los animalistas que gritan asesinos a los niños que van al zoo, ni a los que persiguen sistemáticamente a la gente que come carne, yo igual daría charlas en la puerta de esos recintos a esos padres que supongo que inocentemente llevaran a sus hijos a que vean animales donde más cerca les pilla sin pararse a pensar nada más. Pero seguramente no les darían permiso. Y si lo hacen sin permiso se convertirían en criminales perseguidos o detenidos. Gente mala que desobedece normas. Antisistema. En ese sentido, un activista sí que se siente acorralado. Al verse impotente y que no le dejen defender  sus ideales, teniendo el sufrimiento ante sus narices.

¿Qué propone exactamente para esta lucha contra el sistema alimentario mundial Sr?

¿Cómo se lucha contra la caza furtiva? ¿A tiros? Contra las mafias que trafican con cuernos de elefantes que proporcionan animales a los zoos, que amañan los incendios de bosques, que trafican con personas… ¿No deberían ser los gobiernos? ¿Qué hacen los gobiernos? Plantan un árbol el día internacional del medio ambiente y prometen falsamente bajar las emisiones de CO2. Ah!! y ponen la mano para llevarse su parte. Nada. A veces pienso que no se debería ser extremista, pero es que otras muchas veces pienso que nos quedamos cortos.

Y si nos ponemos a  hablar de crueldad… ¿qué?

“Si las paredes de los mataderos fueran de cristal, todos seríamos veganos” Paul McCartney

Animales violados, utilizados para criar una y otra vez, separados de sus crías, hacinados, engordados y llevados a la muerte más cruel. Tratados durante su vida a palos a empujones a descargas eléctricas… y repito llevados hacia la muerte de la forma más horrorosa, transportados en condiciones extremas masificados, asfixiados. Todos saben que van a morir, y todos intentan evitarlo, todos reculan, todos huelen la muerte, todos la temen y todos acaban colgados, a veces ya muertos y otras aún vivos, depende del tipo de sacrificio de cada especie. Degollados, electrificados, ahogados, arrastrados, disparados  a bocajarro con una pistola de perno… pero claro todo muy humanitario.

Humanitario. Una palabra que hace mucho que dejó de tener sentido.

Todos tienen miedo. Todos quieren vivir. Pero claro, nacieron para alimentarnos.

Soy bastante consciente de que va a estar complicado que nadie convenza  a toda la humanidad que deje de comer carne, me cuesta convencerme a mi… Llegará un momento en que lo consiga, y estoy segura de que muchísimas personas serán incapaces de llevarse un trozo de carne o pescado  a la boca sabiendo cómo se produce.La industria de la carne y del pescado se debe reducir, es necesario, tanto para el equilibrio de la naturaleza como para la regularización de los métodos que se emplean en las mismas. La diferencia real radica en las formas.

Por último me gustaría intentar rebatir algunos argumentos que intentan desprestigiar las dietas vegetarianas.

Está claro que tener una dieta sin carencias y equilibrada comiendo solo productos de origen vegetal es más complejo, que comiendo un poco de todo, pero no es imposible en absoluto. De hecho la gran mayoría de personas que llevan dietas omnívoras suelen hacerlo con muchos déficits por un lado y muchos excesos por otro, por lo que lo más probable es que si llevas una dieta vegana equilibrada la tuya sea más sana que la de muchísimas personas que comen de “todo”.

El siguiente e insustancial argumento ya para hacer daño nada más es:

Y comer plantas ¿no te da pena? También son seres vivos ¿no?

Y a mí me dan ganas de hacer palmas, vamos a ver, que ¿¿no ven la diferencia?? Para contestar al mismo nivel podrían imaginar si sería exactamente lo mismo partir en dos un conejito y una zanahoria.

En fin, la respuesta es muy sencilla, y se llama sistema nervioso central, del cual las plantas carecen, por lo tanto no son seres sintientes, no sienten miedo, ni dolor… es decir, el componente de crueldad queda  al margen. Son seres vivos, maravillosos, necesarios, que hay que respetar y proteger, pero no sufren en el mismo sentido que puede sufrir un animal.

Por otra parte, y ya divagando para mi, parece ser que los frutos de muchas plantas están diseñados para ser consumidos por los animales, y que estos al excretarlos diseminen sus semillas colaborando así con su reproducción, esto a mis ojos es un proceso mucho más natural y más acorde con lo que la madre naturaleza había ideado a priori para el mundo.

Es obvio que las plantaciones masivas no son lo ideal, que se deforeste parte de un bosque o incluso todo él no es lo que desearíamos, que se usan pesticidas y que está claro que casi todos defecamos en retretes que dan a alcantarillados que solo ensucian más y más este planeta muy lejos de diseminar nada, pero vamos a ver, ¿es o no es más natural?

Como conclusión. Muy bonita su entrevista, siento no haber podido leer el libro, pero dudo mucho que nadie que haya levantado un poco la vista se haya sentido acorralado por sus argumentos, está claro que no puede haber un impacto cero, como propuesta para ello deberíamos desaparecer y ver qué tal se desenvuelve el mundo, seguro que recupera su lustro, así seguro que impactamos muy positivamente para muchas especies, aunque seguro que otras también se verían negativamente afectadas…. ¿Veis? Ni muriéndonos dejamos a este mundo en paz.

Ciertamente, los animalistas más extremistas no solucionan nada gritando a niños ni persiguiendo y acosando a quien no piensa exactamente igual que ellos, aunque supongo que será la impotencia de no poder hacer más, de sentirse algo atados de pies y manos cuando la mayoría de la gente mira hacia otro lado guiada básicamente por la comodidad.

Efectivamente, el verdadero peligro está en la indiferencia.

Ojalá aprendamos a proteger y mantener la tierra, es nuestro único hogar.

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