BSLuna Capítulo II

Banda Sonora de Luna II

Mi cabeza no para de funcionar…de darle vueltas a todo lo que he vivido en las últimas horas y buscarle algún sentido, alguna conexión con el resto de mi vida, ¿soy realmente lo que van buscando? Me niego a pensar que soy tan importante como para que a unos tipos no les importe matar a Lauri, no quiero ni imaginar las cosas que serian capaces de hacer…no…creo que se equivocan de persona ¿o no?

La Historia de mi vida ha sido algo extraña, yo nunca he sido muy normal que digamos, pero tampoco demasiado importante como para hacer mención. O eso me había parecido a mí hasta ahora. En cierto modo, y poniéndolo todo en conjunto, es posible que no fuera tan común.

La primera cosa extraña a destacar seria mi nombre LUNA, parece ser que mi madre quiso que me llamaran así. Lo que ocurrió en realidad es que dejó una notita en la que pedía que me llamaran NYHA a saber, Luna en Ruso. Pero claro al dejarme en la puerta de un orfanato cristiano me pusieron una mezcla entre la voluntad de mi supuesta madre y algo bastante cristiano como María, María de la Luna para concretar, sí una cosa ridícula.  Pero vamos que siempre me han llamado Luna, y yo, para que lo sepáis, nunca he creído en Dios.

Sin ninguna intención de faltar a nadie y teniendo en cuenta que mis cuidadoras siempre fueron muy buenas conmigo siendo monjas, el hecho de ser considerados un rebaño por los curas ya me invitaba a salirme del mismo, con todos mis respetos hacia todas las ovejas ¿eh?

Por mencionar rareces aquí va alguna:

Alguna vez he tenido algún desvarío de tipo, “Creo que esto ya lo he vivido”, o “Sabía que esto pasaría” algún dejavú más fuerte de lo habitual, aunque sin demasiada repercusión en la mayoría de los casos. Cosas que intentaba no comentar para que no me llevasen a la tele, ni nadie intentara que me ganase la vida echando las cartas. Bueno, tampoco era para tanto, pero no quería que nadie me mirara raro, más raro, digo.

No me gusta ser el centro de atención y sin embargo muchas veces acabo siéndolo sin poner nada de mi parte y precisamente eso es exactamente lo que está sucediendo, mucho peor, Lauri esta inconsciente por mi culpa, han estado a punto de matar a Roni y parece ser que todo gira en torno a Luna, pues qué bien.

Es ya de día, llegamos a la Mansión de los Marté directamente después del ataque en casa, yo estaba histérica, Lauri inconsciente, Ron dándome besos para tranquilizarme y Uri en silencio.

En cuanto entramos en los jardines un equipo médico salió a recibirnos, tomaron a Lauri en una camilla y se la llevaron a revisarla, a mi tan solo me ojearon superficialmente, igual que a Uri que seguía sin decir palabra.

Trasladaron a Lauri a una habitación después de comprobar que no había lesiones urgentes para que se recuperara y allí era donde me encontraba casi 8 horas después.

Tengo la mano de Lauri entre las mías. Roni esta acostado a los pies de la cama y resopla con la cabeza apoyada en el suelo, está a gusto y Lauri está descansando. Aún no ha despertado, pero porque le han administrado un calmante para que no despertara con un dolor de cabeza de caballo. El médico que vino a la mansión de Los Marté recomendó que descansara, comprobó todas sus constantes y nos dijo que estaba fuera de peligro… cuando despierte le harán unas cuantas pruebas para descartar posibles lesiones pero en principio solo fue una contusión, menos mal, si le llega a pasar algo malo a Lauri, no quiero ni pensarlo. Tengo que llamar a su familia.

Ella no suele hablar mucho con ellos, viven en un pueblo de montaña prácticamente aislados de todo, de la forma más natural y simple posible. Son felices a su manera, pero Lauri es más inquieta, más aventurera y nerviosa y se trasladó a estudiar a la ciudad, donde la conocí conservando aún esa simplonería de la gente que vive tan alejada de la locura de las urbes. Un amor. Eso era. Y lo sigue siendo, pero no tardó en acoplarse a las formas y costumbres de los jóvenes de ciudad. Ahora era tan cool como cualquier otro, tan alienada a veces como todos, pero con un toque de bondad y generosidad típico de su estirpe.

La habitación tiene un techo altísimo lo que hace que sea fresca, es amplia, de estilo tradicional con maderas oscuras y ornamentadas pero también con toques de modernidad con esculturas imposibles de descifrar, paredes empapeladas con motivos a la ultima en decoración y un buda que contrasta con todo lo demás pero que es lo que más me gusta, tiene cara de bonachón. Me gusta pensar eso de que todos tenemos un buda en nuestro interior, que todos somos una parte de Dios literalmente, es otra forma de entender la religión.

Salgo de mi ensimismamiento cuando oigo chirriar la puerta.

-Perdón, ¿Se puede? – Es Mateo el mayordomo de la casa, cuando llegamos esta noche me trató tan cordialmente, tranquilizándome y afirmando que todo iba a ir bien… Aparte de a Uri, él y los médicos, no he visto a nadie más de los habitantes de este casón – Traigo un Cola cao y unos Donuts señorita Luna. Pensé que tendría hambre, debería comer algo se le ve muy cansada y pálida, si quiere le puedo preparar la habitación de enfrente para que descanse señorita. Son las 9 de la mañana debería dormir un poco. La señorita Laura estará bien.

-Muchas gracias Mateo, pero prefiero quedarme aquí, este sillón es muy cómodo, no se preocupe, pero sí que acepto la parte jugosa de su oferta – sonrío, este hombre me transmite paz – Sí que empiezo a sentir algo de hambre. Hasta hace poco tenía el estomago cerrado.

-Se lo dejo aquí ¿de acuerdo? – Todo está perfectamente colocado en una camarera con ruedas plateada, y además hay fruta fresca – Si necesita cualquier cosa mi extensión es la 106, estaré atento – Se retira y me vuelvo a quedar sola con Lauri y Roni.

-Hasta Luego Mateo. Gracias. – Pero él ya se ha ido.

Esta habitación es acogedora y la verdad es que me está entrando sueño. Si sigo pensando a este ritmo me va a estallar la cabeza. A todo lo acontecido hay que sumarle que no me han dejado ir a trabajar. Estupendo estoy despedida. Entiendo que alguien habrá llamado para avisar que Luna no estaba en condiciones de asistir a su puesto. Uri insistía” Tranquila Luna, no te preocupes por el tema económico, nosotros nos encargamos de todo”.

Al estar en shock y como estaba tan asustada y cansada me dejé llevar, pero esto tengo que solucionarlo, nunca he dependido de nadie, nunca he pedido nada ni quiero tener que hacerlo ahora, en cuanto me despierte les pediré explicaciones. Sobre todo a Uri, aún tenemos una conversación pendiente…en cuanto…mmm, Sí, en un rato…He dado un sorbo al vaso de leche y un mordisquito a un bollo… Los párpados me pesan cada vez más, van cayendo y dando paso a la oscuridad, en pocos segundos caigo rendida con medio cuerpo sobre la cama donde esta Laura y medio en el sillón.

Voy abriendo los ojos…mmm que bien me ha sentado este paréntesis. Me voy despejando y me incorporo. A ver, yo juraría que me había dormido junto a Lauri y Roni. Estoy en otra habitación, parecida a la de ella pero orientada hacia otro lado del jardín según puedo observar a través de la ventana. Roni está conmigo, abre un ojo, me observa y vuelve a cerrarlo, el pobre también se llevó un buen susto.

Intento centrarme y recordar mi lista de tareas pendientes, hay cosas que tengo que hacer, lo sé, primero, hablar con Uri, sí, voy a buscarle ahora mismo, me tiene que explicar quienes eran esas personas, perdón, animales, aclararme un poco aquello de mis ojos de Luna y convencerme de que ellos son los buenos y no los malos. Si aquellos querían algo de mí, ¿¿por qué no iban a quererlo ellos también?? Y me tienen aquí retenida, con Lauri y Roni, las dos cosas que yo más quiero. Buff, no se lo he podido poner más fácil.

Estoy muy confundida, no sé en quien confiar ni que creer y no quiero volver a poner en peligro a mi familia, esto es de locos, parece una peli de ciencia ficción y yo no puedo ser la protagonista por favor.

Alguien entra en la habitación, Roni se sobresalta (sin ponerse de pie claro está) ladra y cuando comprueba que es Uri, mueve un poco la colita, vuelve a dejar la cabeza sobre sus patas y empieza a roncar de nuevo mientras su cola va dejando se sacudirse lentamente.

-Heyyy, ya estas despierta…-dice intentando ser amable o entablar una conversación amistosa.

Yo no estoy para muchos chistes y aunque verlo entrar a contraluz me pone el vello de punta, adivinar sus contornos en la penumbra, su mirada buscando la mía intentando sonreír me invitan a comportarme como una adolescente idiotizada por un chico, me recompongo y pongo cara de pocos amigos.

Al ver esa expresión, Uri cambia también la suya y pone cara de reproche. La suya es más convincente.

-Te lo dije, pero no quisiste darte prisa – dice con intención de soltarme un discurso que tiene pinta de prolongarse demasiado.

¿Te lo dije? Qué clase de conversación amistosa va a ser esta.

-Cállate – le corto, pero ¿qué hago? ¿No era yo la que quería hablar? ¿Cómo que cállate?

-Necesito información -exijo-.

-Entonces, ¿me callo o hablo???– que guasón, me parto y me mondo. Para tonterías estoy yo.

-Uri, todo esto me supera, quiero poder confiar en ti porque lo que me cuentas tiene sentido, no porque tengo la “sensación” de que tú eres de lo que me protegerán.

-¿No es lo que he hecho? – Dice – ¿protegerte?

-¿Cómo sé que vosotros no buscáis en mí lo que las personas de anoche querían?

-Luna – dice con tono amable – No lo puedes saber, al menos no de momento, tú eres algo valioso, y cualquiera que lo conozca va a querer poseerlo, para nosotros también lo eres, pero jamás te haríamos daño ni lo utilizaríamos en contra de tu voluntad. Te observamos desde hace mucho, y sin tu saberlo te hemos ahorrado muchos conflictos antes. No queremos obligarte a hacer nada que no quieras, pero para que estés a salvo tendrás que venir conmigo.

-¿Ir contigo? ¿Valiosa yo? Pero si no tengo dinero, de hecho no tengo nada, soy completamente normal, no poseo ninguna información interesante, lo más interesante que conozco es que mi vecina de enfrente engaña a su marido con 5 tíos distintos. Eso y como podrías matar a una amiga que lleva en secreto que es alérgica a la mayonesa. Ammm, y otra cosa son mis ojos ¿Qué les pasa a mis ojos? No son demasiado grandes, ni rasgados, ni súper claros, ni muy oscuros…no ven más que otros, ni a través de las paredes ni tiran rayos fluorescentes. Es absurdo.

-¿No ven? ¿Estás segura? Yo creo que ven mucho más de lo que quisieras. Luna, tus ojos son el puente, la conexión con el satélite que te dio tu nombre. Tú persona tiene el poder de prever acontecimientos. El poder de la Luna es la clave para desarrollar los demás y en ti esta todo eso y otras cosas que no podrías entender ahora.

Estoy con la boca abierta, no sé si porque me halagan sus palabras, con las que por increíbles que parezcan, me siento identificada, o por la forma en que me mira mientras las pronuncia, realmente cree que valgo todo eso.

Uri se da cuenta. Casi le estoy poniendo ojitos. Qué vergüenza. Bueno, no importa.

-Explícate por favor – le pido, casi le suplico – Entenderás que es muy complicado para mi creer eso, ¿cómo voy a tener poderes? ¿Qué se supone que puedo hacer? ¿Y cómo lo sabéis vosotros si yo nunca he tenido conocimiento de ellos ni los he utilizado?

-Entiendo que te resulte abrumador, yo he crecido con todas estas historias y a veces me da risa escucharme, pero por suerte o por desgracia no me ha quedado más remedio que creerlas, porque he comprobado que todas son ciertas.

-¿Qué cosas?

-Bueno…tú eres… A ver cómo te lo puedo explicar para que no pienses que estoy como un cencerro…tú eres la representación de la vida del único satélite de la Tierra, la Luna – me mira analizando mi expresión – Vale… poco a poco.

Continúa.

-Este planeta, la Tierra, es donde la vida se ha desarrollado más espectacularmente, muchos planetas y satélites poderosos son inertes físicamente, pero eso no significa que no tengan alma y la mayor aspiración de un cuerpo espacial es crear vida, estar vivo. No es un deseo o voluntad, es un proceso natural, ni siquiera es consciente. Es simplemente la canalización de esa aspiración a estar vivo. Cada cierto tiempo, llegan a la Tierra descendientes de algunos planetas, de esta forma ellos también participan de la vida y de la muerte. Esos niños suelen ser bastante especiales. Capacidades y habilidades que quedan muy lejos a la mayoría de terrícolas. Muchos de los mitos y héroes que conoces son hijos de planetas o satélites que llegaron a nosotros, unos más espectaculares que otros pero diferentes y excepcionales de todos modos. Desde Hércules hasta los actuales que son mucho más discretos, y suelen tener fortunas o ser genios en algo.

-Vale, ahora la versión para tontos – en el fondo me lo he tragado todo, pero tengo que disimular un poco ¿no? –  Eso no puede ser Uri, me gustaría ser una chica con súper poderes pero lo cierto es que soy de lo más normal, casi un poquito torpe diría yo.

-La esencia de tu poder está en lo que puedes transmitir y desencadenar… tus ojos – ¿me mira con cariño? – Son la clave, tus premoniciones son lo que esas personas necesitan. Se hacen llamar los rastreadores de descendientes. Buscan y persiguen a los descendientes de planetas para explotar sus poderes.

Hay mas, Luna, mas descendientes, algunos han sido entrenados, otros no saben de sus orígenes, pero estas personas os buscan a todos y para encontrar al resto primero te necesitan a ti.

-Esto es de locos, ¿dónde voy a ir? ¿Qué pasa con Lauri? ¿Mi trabajo? ¿Y Roni? No pienso dejar a Ron, ni hablar.

-¿Roni es lo único que te preocupa?- sonríe… parece que sabe algo más – El dinero Luna ya no es problema, acabas de recibir una beca para estudiar subvencionada por mi familia – sonríe con prepotencia – .Lauri está a salvo, nosotros la protegeremos, a ella no la quieren solo les interesas tú, y  Roni estará con nosotros, mi familia lo adoptara si te quedas más tranquila.

-Roni es mi única familia, Lauri es independiente, pero Roni solo me tiene a mí, depende de mí, yo le salvé, no es justo que le deje, y para mí tampoco, no puedo renunciar a todo…

-En estas circunstancias mirada de Luna, creo que no tienes opción.

No es que mi vida fuera gran cosa, pero era mi vida, y me gustaba. Me gustaba salir de paseo con mi perro, a correr, sentarme con un libro en casa mientras Lauri preparaba unos sándwiches, salir de copas con mis amigos, tomarme unos mojitos en verano en la terraza del bar, invitar a cenar a mis amigos para celebrar cualquier tontería, dar celos a mis ex novios, cepillar a Ron, acariciarle, cuidarle, protegerle…

La historia de Ron es bastante entrañable, principalmente a mis ojos. Os cuento:

Le encontré un día hace ya cuatro años, cuando iba a clase. Estaba pensando que no me apetecía escuchar a la señorita Pampliega contarme historias mientras las adornaba con sus opiniones personales que a mí no me interesaban.

Giré justo antes de coger la calle que me llevaba directa a la parada de bus decidida a no entrar a la primera hora. En ese momento un pequeñín se cruzó en la carretera. Algún desgraciado lo acababa de tirar del coche ¡¡en marcha!!

El pobre animal no pudo más que ponerse en pie totalmente desorientado cuando de repente otro coche giró en esa misma esquina sin darse cuenta que había un pobre perrito en medio de la calzada.

Mi corazón se paró, no podía dejar que eso pasara, cruce la calle delante de este coche que me dio una pitorrada de impresión mientras frenaba y yo chocaba contra el capó, pude importunar la trayectoria del coche lo necesario para evitar que arroyara al pequeño Roni, pero ocasioné un accidente que si bien no fue grave si que me costó dar muchas explicaciones. Tomé al pobre pequeñín que temblaba en el asfalto, me miraba entre aterrorizado e interesado, y cuando entendió que solo quería protegerle empezó a darme lametones.

La gente me miraba impresionada. Al principio creí que era porque pensaban que había hecho algo heroico. Luego entendí que de eso nada, estaban bastante enfadados conmigo. Había liado un buen embrollo por salvar lo que para ellos era simplemente un chucho.

Tuve que demostrar que el perrito no era mío para que no me pidieran responsabilidad civil y para ello tuve que dejar que se lo llevaran a la perrera. Fue angustioso ver cómo me lo arrancaban de los brazos y ver como se lo llevaban mientras él me miraba suplicante.

Esa misma tarde fui a la perrera y adopte a un cachorrin de unos 5 meses que había provocado un accidente y que se había salvado milagrosamente.

Me miraba desde su jaula con mucho miedo hasta que me reconoció y empezó a mover el rabito desde el fondo de su cárcel esperando una señal, algo que le indicara que podía acercarse…pobrecito. Como él había muchos peques en aquel lugar.  No entendía. ¿Qué culpa tenían ellos? ¿Por qué no encerraban a sus dueños en vez de a los que no pueden defenderse? Para mí no tenía sentido.

El pequeño afortunado fue aquel bebé que salve esa misma mañana, provocando un lio considerable. Ninguna pega por parte de los operarios. Para ellos es simple papeleo. Uno menos. Ellos no sabían que todo el lio había sido culpa mía, y no hicieron tantas preguntas como la policía aquella mañana.

Te llamare Ron. Mi pequeño Roni.

Esa misma tarde Uri me acompañó a la que ya nunca más seria mi casa. Quería recoger algunas de mis pertenencias.

– Tienes que ser rápida Luna, podrían atacarnos otra vez.

– Por favor Uri, entiende que esto no es fácil para mí, toda mi vida está en este piso. Intenta ser un poquito más comprensivo – digo casi sorbiendo mocos.

Sigo hablando entre micro sollozos

– Explícamelo otra vez, ¿me necesitan a mí porque a partir de mis poderes pueden localizar a otros hijos de planetas? – no paro de caminar buscando mis objetos personales y Uri me sigue sin rechistar.

– Sí, no es tan difícil de entender ¿verdad?

-Y un huevo Uri, un huevazo, y necesitan ¿mis ojos? Pero eso ¿qué es? ¿Me los quieren arrancar? ¿O me necesitan viva? – digo mientras recojo algunos vaqueros y los meto en una bolsa… Quiero aparentar tranquilidad, pero la verdad, la posibilidad de que me quieran que extraer mis globos oculares me resulta muy incómoda y aterradora.

-Luna, te he comentado que podrían estar escuchando ¿verdad?

-Esto…sí…. Pero intento mantener la mente ocupada… creo que si paro de pensar se va a colapsar y no podré reiniciar nunca más. Perdona si te pregunto demasiado.

-Tranquila, te entiendo, es normal.

Ha sido comprensivo, vamos mejorando.

Le miro desde el otro lado de la cama en mi habitación. Él está apoyado en la puerta y me observa. No sé si esta aburrido o preocupado, pero tiene un aspecto irresistible. Por mucho que me fastidie, la versión real está superando con creces a la imaginaria.

Es más alto en persona, y tiene un tono muscular envidiable, es delgadito pero atlético, piel algo tostada, media melenita castaña y algo rebelde que le cae sobre los ojos muchas veces…ocultando esa mirada de fuego. Esos ojos almendrados, color miel que te atraviesan. Además de una sonrisa de estas de los modelos de Calvin Klein. Tremendo. Esa es la palabra. Tremendo.

Si a eso le sumas que está pendiente de mi las 24 horas del día, que parece sensible, agradable, bueno es prepotente sí, y tenemos muchos encontronazos pero eso es divertido y… sexy.

-¿Qué pasa? ¿Estás bien? – no sé si me habrá leído el pensamiento pero en este momento me da la sensación de que está algo ruborizado.

– Nada solo me he quedado bloqueada – bajo la mirada y encuentro un portarretratos en mis manos lo observo – hay una foto en la que aparecemos Lauri, Roni y yo. Aquella tarde fuimos al campo. Hacía una temperatura magnífica y queríamos pasear. Roni aprobó el plan con unos cuantos ladridos retorciéndose mientras saltaba.

Esa foto la echamos cuando nos sentamos un rato después de andar una hora. Roni cayó a nuestro lado jadeando y yo prepare el temporizador de la cámara para que disparase la foto y pudiésemos salir los tres. Por eso mi cabeza está algo cortada. No nos dispusimos adecuadamente. Pero quedó muy bonita.

Al recordar esto, y darme cuenta que nunca volvería a pasar. Se me empañan los ojos, aprieto el portarretratos contra mi pecho y lo meto en la bolsa.

– Luna…sé que es duro… pero tenemos que irnos. Recoge lo imprescindible.

-Levanto la vista dejando al descubierto mis ojos y mis lágrimas, al fin y al cabo mi alma. Le miro con tristeza y enfado.

– ¡¡Joder!!

Uri me mira, al verme llorar, su gesto cambia, se acerca con suavidad rodeando la cama y me toma por la mano mientras me levanta el mentón.

-Lagrimas de Luna. No llores, lo solucionaremos. Tienes que saber muchas más cosas, aprender mucho para poder defenderte y usar todo tu potencial –casi esta susurrando.

– Cada vez me das más miedo – digo mientras me enjugo las lagrimas – ¿cómo consigues que haga todo lo que me pides? – Y ya de paso me confieso – ¿Sabes una cosa? Siempre quise conocerte. Pero no lo imaginé de este modo…esto es demasiado, no sé si voy a poder.

Se sorprende de mi confesión.

– Claro que podrás, eres mucho más fuerte de lo que crees y ¿Siempre quisiste conocerme? ¿Y me lo dices así?

-¿Pero qué dices? – me repongo un poquito – si estoy dando un montón de rodeos – intento sonreír – y el hecho de que quisiera conocerte no significa nada más que eso, siempre me resultaste interesante. Una vez incluso nos presentaron. Aunque supongo que ni lo recuerdas. Tú y tu familia sois una combinación moderna de una ONG y excentricismo puro y duro y llamáis la atención, es simplemente eso.

Uri sonríe mientras me mira, creo que podría ser ¿cariño?

-Bonita forma de definirnos. Vamos. ¿Lo tienes todo?

– Creo que sí – salgo cabizbaja de la habitación, recorremos el pasillo hasta la puerta en silencio y cierro tras de mí. Puede que nunca vuelva a pisar este sitio. Mi vida queda atrás.

Al otro lado del edifico Lázaro pregunta:

-¿Tenemos algo?

-No, solo estaban tonteando como adolescentes, ya tienen una edad para esas gilipolleces ¿no? – bromea Len – Hay que joderse, con la que se les viene encima y estos dos con un pavo… Y sin soltar prenda. Parece que la chica aún no sabe demasiado pero siente la atracción.

-No te fíes, es mucho más lista e intuitiva de lo que parece, no los pierdas de vista, y mantenme informado de todo.

-Por supuesto.

-Si tenéis la oportunidad, ya conocéis el protocolo.

-Así se hará Lázaro.

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