Nadie ha muerto de amor

Nadie ha muerto por amor…

Es muy típico escuchar esta frase, algún amigo, familiar o incluso un simple conocido que cree tiene derecho a opinar acerca de lo que sientes o a hacer predicciones de lo que ocurrirá, lo que sentirás y esa clase de cosas. En cualquier caso y por mucho que molesten ese tipo de comentarios en esos momentos la intención suele ser buena, animarte y convencerte de que todo pasará. Y es cierto, pasará, pero el matiz está en la forma.

De hecho, creo que en realidad todos morimos un poco de amor, o mejor dicho, por desamor. Puede que no mueras físicamente, puede que sigas respirando, que tu corazón siga latiendo, pero ni respiras con facilidad, ni el bum bum de tu corazón es agradable de sentir.

Llegar a sentir dolor físico, aquello que solemos decir “ me duele el alma“ te duele de verdad, te duele el corazón, te duele el pecho, las costillas, respirar es un esfuerzo que pasa a ser consciente, la presión debajo de tu caja torácica, la garganta se cierra y el aire pasa a duras penas, te ahogas y no te importa. Hay un vacío tan grande dentro de ti que evidentemente el sistema de presiones se descompensa. Realmente crees que mueres. Estas roto.

Estoy hablando de amores de verdad, incondicionales, cuando amas con todo tu ser, cuando lo das todo, cuando realmente sientes que esa persona es todo lo que necesitas para ser feliz, que no te importan sus defectos, que perdonarías mil cosas porque el resto compensan, perdón, no es que compensen, no pones un baremo, se perdona y punto.

Y luego están las cosas por las que luchas, los momentos insuperables, las miradas y risas compartidas, cosas que no puedes explicar, pero que sientes, y ese sentimiento es tan increíble, tan grande, tan completo que es imposible de catalogar.

Estoy hablando de esa clase amor… Ese amor que no tiene límites, por el que estás seguro, harías cualquier cosa.

Cuando eso acaba, cuando la otra parte decide que ya no siente, o hay problemas o te traiciona o te falla muchas veces, por mucho que tu sigas luchando, cuando te das cuenta de que estas peleando sólo, por mucho que tú quieras apostar por lo que para ti fue el mundo, si no hay nada que hacer, cuando ya no puedes más, cuando te ves desamparado, después de haberlo tenido todo, es entonces cuando mueres. Cuando dejas de existir, cuando simplemente no quieres existir.

Las ganas de llorar, la falta de ilusión, de metas, la decepción, el saber que no fue equilibrado, que quizás todo fue mentira, el nudo en el estómago, y en la garganta, aferrarse a los recuerdos, torturarse con ellos, escuchar las canciones que os unían, historias y momentos preciosos… ¿qué paso con ellos?

¿Eres el único que los recuerda?

De eso no puede haber duda, muere una parte de tu alma, de tu confianza, de tus ganas, de tu persona, cambias, ya no eres exactamente igual, esa parte de ti murió y nunca volverá de la misma forma.

Por lo tanto, me vais a permitir que exprese mi forma de pensar respecto a esto, creo que sí, que sí que se puede morir de amor, una parte de tu persona, deja de existir para convertirse en otra, la parte que nunca volverá muere…Tú ya no serás igual, actuarás y vivirás de forma diferente. Lo siento, pero sí se puede morir de amor, algunas personas más y otras menos, tardando unas semanas , meses o incluso años en convertirse en esa persona que puede que se parezca, pero no es la misma.

Vane Roma

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