BSL Capítulo I

Noviembre 2010

-Sí, la verdad es que esas perlas negras van a ser un regalo increíble, su mujer va a premiarle de todas las formas imaginables cuando las vea – no quisiera tener que hablarle del precio – se lo envuelvo ¿verdad? mmmm… Mejor voy a ponerle una cajita.

-Sí por favor. ¿sabes? Pensaba acompañar el regalo con una escapada a la sierra y dárselas  allí, al calor de la chimenea en una casa rural –

El tipo cierra los ojos , se lo esta imaginando, esto no esta pagado.

-Desde luego sabe usted como mantener la chispa señor –

Págame ya, tengo que cerrar.

-¿Efectivo o tarjeta? – suplico-.

Pues sí, aquí estoy, toda una licenciada en Bellas Artes vendiendo joyas. Que en realidad son bastante bellas, y también consideradas arte pero ciertamente no es lo que yo imaginaba como plan de futuro a corto-medio plazo. !Y en un centro comercial! Festivos a porrillo, jornadas partidas, turnos inesperados para cubrir a personal despedido, de baja, o que simplemente no consiente que les mangoneen como yo buff !!! Qué le vamos a hacer, por lo menos tengo trabajo, que es más de lo que pueden decir la mayoría de mis compañeros de promoción o… no.

En realidad alguno si que ha conseguido hacerse un nombre y varios trabajar en galerías, algo más relacionado con su vocación, unos cuantos siguen dibujando o pintando por su cuenta diseñando como freelance para marcas incipientes que necesitan una imagen, merchandising, bocetos para particulares, ilustraciones, retratos…

En realidad soy de lo más mediocre en relación con el arte que haya conocido. Tengo mi gracia, pero no he sabido relacionarme ni mover mis trabajos. Además hay tantísima competencia, hay gente tan buena. Y lo peor, no parece que esto vaya a cambiar.

Bueno no nos lamentemos, a ver si me paga ya y me voy a pasear a Roni.

¡¡Ay!! mi pobre Roni está desde esta mañana sin salir a hacer pis, menos mal que es un sol y nunca ensucia nada, a lo mejor Lauri le ha dado un paseo este medio día. A ver si encuentra ya la tarjeta este señor al que le gusta tanto hablar.

El tipo sigue contándome su plan mágico para entregarle el regalo y conseguir ablandarla para que se deje hacer el amor, ¡¡SU MUJER!! por favor pare ya.

Sonrío amablemente haciendo gala de mi amplia paciencia ¿bajo la persiana un poco antes de que entre algún otro despistado de ultima hora? ¿Dónde esta el mando?

Mierda, demasiado tarde, no hay un día que falle, ya tengo aquí al tonto de las 22:05..Arrrg.

El chaval parece guapete, terminará de pasar y levantará la cabecita en tres, dos, uno…

Vaya, pero si es Uri. Vendrá a comprarle algo a alguna de sus novias, pues yo he cerrado, que venga mañana.

-Ejem – sonríe – Hola, disculpa ¿estáis cerrando?

-Ammm, muy observador caballero. Pues lo cierto es que precisamente eso estaba haciendo cuando paso por debajo de la persiana en movimiento. Pero dígame, ¿en qué puedo ayudarle?

-¿Siempre trata usted así a sus clientes? – no está enfadado, sonríe porque es su arma letal y está disfrutando.-

-Disculpe, pero hoy tengo algo de prisa, si no le importa mañana abrimos a las 10.

Termino de atender al Sr. conquistador de las casas rurales y miro a Uri.

-Muchas gracias caballero, ¡¡suerte en la sierra!! ¡¡Y cuidado con la cabeza!!!- la persiana está a medio bajar. Que descortés he sido, debería haberla subido.

Vuelvo a mirar a Uri para que me diga de una maldita vez qué quiere, él esta muy entretenido paseando por la tienda, y mirando las vitrinas.

-Ejem- presiono.-

-Perdona Luna, pero tienes que venir conmigo. –

¿Cómo?

Uri ¿sabe mi nombre?… esto si que me deja a cuadros, espera… ¿qué? ¿que tengo que ir con él? pero bueno ¿este qué se ha creído?.

-¿Sabes cómo me llamo?- Contesto. ¿Es lo único que se te ocurre decir empollona de tres al cuarto?

-Y tú ¿cómo me llamo yo?

-Pues no – miento – por qué iba a saberlo.

Entonces es cuando empieza a decir sandeces.

-¿Ves a esos tipos de al lado de los ascensores? Esos de las gorras con solapa. Te están vigilando.- dice, y se queda tan pancho.- Están esperando que termines y estés sola para, bueno… secuestrarte.- no se da cuenta de lo cómico que resulta todo esto-.

-¿A mi? ¿Estas loco? – Todo indica que sí, que lo está, me estoy empezando a mosquear -¿qué dices?

-Quieren tus ojos de Luna-dice muy serio-.

A este se le va la pinza…mis ¿qué?

– ¿Ellos también saben mi nombre y DNI?-bromeo sarcásticamente-

– Posiblemente sepan incluso más, pero ¿te llamas Luna de verdad? – Esto… no sabía mi nombre – que apropiado…

Apropiado ¿para que? maldición, este tío me descompone.

-Pues sí, y estoy terminando de cerrar la tienda, si no te importa yo tengo responsabilidades, no tengo la vida solucionada como algunos, tengo que comer y necesito mi mierda de trabajo.

-Entonces me conoces – joder, mierda, joder, mierda, no sé mentir ni disimular ni nada.

-A tu familia un poco de oídas – intento salvar la situación, sin éxito por cierto, porque él me sonríe y me siento completamente desarmada, que superioridad más repugnante, le odio.

No sé exactamente cómo pero, finalmente permito que Uri me escolte mientras cierro y me acompañe a casa. Mientras estoy recogiendo me observa con demasiada curiosidad para mi gusto. Compruebo que efectivamente aquellos hombres de los ascensores parecían estar esperando a que terminara. Cuando se percataron de que Uri me acompañaba se dispersaron sin más…que extraño.

Al menos esta noche no tengo que coger el bus nocturno para volver a mi pisito de soltera con mi compañera Lauri y mi bebé Roni, un enorme saco de pelos y babas que es mi compañero fiel, mi única familia (junto con Lauri claro).

Esta noche voy en un BMW X5, con unas ruedas de grandes como las del autobús que cojo, negro reluciente, con un salpicadero que parece el de una nave espacial con lucecitas y botones por todos lados y unos asientos de piel negra que no paran de hacer ruiditos extraños cuando me muevo, y me hacen sentir super incómoda, en la radio esta sonando Lagarto Amarillo, la canción “Dejarse la piel” ¡¡ Me encanta!! pero no puedo disfrutarla porque la situación es un tanto inusual. Os explico.

Uri trata de explicarme no sé qué de unos tipos que me persiguen porque parece ser que yo tengo algo que ellos quieren. Me parece una excusa muy rebuscada para ligar conmigo, yo soy mucho menos complicada, pero bueno, le dejo hablar, casi no puedo escucharle de lo nerviosa que estoy, o sea que ya puede cantar misa en latín que no me voy a enterar.

Luego pienso, ¿por qué iba a querer Uri ligar conmigo? Y entonces empiezo a intentar prestarle atención, pero todo lo que me dice es demasiado complicado e increíble. Creo que le falta un tornillo. Empiezo a tener ganas de llegar a casa y bajarme de ese megacoche aunque aún no haya terminado esa canción que me gusta tanto.

Uri sigue hablando y me mira

– ¿Me estas escuchando?-dice a la vez serio y divertido-.

– ¿La verdad? Intento no hacerlo, desconecté cuando dijiste que teníamos que irnos del país, porque ya me habían localizado…o algo así…¿te extraña?

-Luna, no sé como voy a demostrarte que todo esto es verdad pero es importante que confíes en mi.

-Entonces deberías empezar a hablarme como una persona normal y no como un extraterrestre…

Resoplo intentando hacerme la interesante, creo que no lo consigo, se le ve preocupado de verdad, increíble, se esta creyendo cada una de las palabras que salen por esa boquita de… ¡¡¡Luna!!! céntrate.

Llegamos a casa por fin. Roni viene a recibirme con una sonrisa en la cara, sí, con una sonrisa, porque yo sé cuando mi nene me sonríe, mueve el rabo y se retuerce para que le acaricie…cuanto te quiero precioso, yo también te he echado de menos, ahora, enseguida vamos a dar un paseo.

-¡¡Hola Lauri!!-le digo mientras ella sale de la cocina-

-¡¡Hola Luna!!! ¡¡joder!! nena avisa que vienes acompañada, casi salgo en bragas…Menos mal que me ha dado frío – mira hacia abajo – Esto.. encantada, yo soy Lauri.

-Un placer – dice extremadamente educado Uri – yo soy Uri.

Entonces empieza una debacle de gestitos, muecas y ruiditos que sólo Lauri sabe hacer cuando algo le pilla por sorpresa y necesita información adicional para entender, se emociona y aunque desde fuera puede parecer divertido para mí ese momento resulta irritante y humillante.

-¿Uri? Luna…¿Uri, Uri? – ahí la tenemos discretísima – Pero Luna, ¿tu Uri?, ese ¿Uri?

-Si Lauri, ¿recuerdas aquella familia que adoptó a un montón de niños de distintos países del tercer mundo hace unos años? – sigo disimulando – Ese hecho nos llamó mucho la atención Uri, nos conmovió, tu familia parece maravillosa y consecuente con su fortuna. Por eso te conocíamos – doy una carcajada estúpida e intento zanjar el asunto – Así de simple.

-Ejem, sí, hacemos lo que podemos – parece algo ¿incomodo? Por primera vez en toda la noche me da la impresión de que no controla la situación, no quiere hablar de su familia, o eso me parece. Y yo, que soy muy buena gente, o eso me creo, prefiero no hacerle sentir mal, además es Uri, mi Uri.

Aún recuerdo cuando nos presentaron. Yo tendría unos 13 años, aquel acontecimiento no fue algo interesante para mi en aquel momento, a decir verdad a mi me gustaba el que más tarde sería mi novio y ocuparía toda mi adolescencia durante casi 4 años. Sin embargo recuerdo cada segundo con total claridad.

Por la zona se le conoce a él y a su familia, y he oído mucho acerca de sus padres, su carrera… Un centenar de cotilleos de todo tipo, y lo recuerdo absolutamente todo, no me preguntes cuantos huevos le he puesto a la tortilla que acabo de hacer, pero podría describirte con todo lujo de detalles cada uno de los momentos que le he visto, y no han sido muchos, en realidad contando con hoy, serían cinco y todos fugaces…sin embargo yo los recuerdo todos a cámara lenta.

Fue María, la compañera que insistió en que lo conociera, se le había metido en la cabeza que yo podría hacer buena pareja con ese tal Uri, pues bueno, por conocerlo.

Sucedió tal que así:

-¡¡Hola Uri!!¿Conoces a Luna?? Es compañera de clase de mi hermana.

-Hola – sonrisa encantadora mientras me miraba a los ojos -encantado.

-Hola – contesté, bueno no esta mal – igualmente – sonrisa no tan encantadora y mueca extraña.

Y así fue.

¡¡Solo tenía 13 años!! ¿Que esperábais?

Ningún intercambio de impresiones de ningún tipo, estábamos en el mismo grupo, pero no me prestó la más mínima atención…o eso creía…yo no le concedí mucha importancia, pero archivé ese momento a cal y canto.

A partir de aquel día, cada vez que alguien a mi alrededor hacía algún comentario acerca de ese tal Uri, o de su familia, una especie de antena se activaba en mi cabeza y ponía toda mi atención en captar toda la información, para luego guardarla en la correspondiente carpeta en mi memoria. Poco a poco fui haciéndome una idea de quienes eran esa familia y de cómo podía ser aquel chico mono que me presentaron, pero solo eso, no me obsesionaba ni preguntaba, todo lo que sé ha sido fruto de conversaciones en las que han aparecido por pura casualidad, fruto del ¿azar?

Más tarde empezaría a salir con Marce, que iba a ser mi mundo por un extenso periodo.

Obviamente Lauri sabía esta historia y cuando aparecí por la puerta con el supuesto Uri, el Uri de mis fantasías, pues quedó desconcertada.

Disimuladamente pasa a la cocina que queda algo alejada del recibidor y me grita:

-¡¡Luna!! Podrías venir y decirme dónde has dejado la infusión de manzana y canela.

-Mmmm… está en el armario de las infusiones Lauri, donde siempre…

Yo no he tomado esa infusión hoy ¡¡Por Dios!! Que la busque.

-Pues no la encuentro Luna, ayúdame a buscarla por favor.

Ammm, vale ahora lo entiendo… Voy hacia allá y Roni me sigue con entusiasmo como cada vez que voy a la cocina.

Lauri me espera con la puerta de las infusiones abierta y con la bolsita de la infusión de manzana y canela en la mano una sonrisa en los labios y cara de “ cuéntamelo todo YA”.

-¿No tendrás intención de irte y dejarme toda la noche sabiendo que estas con este bombón sin contarme lo que ha pasado?…Porque sabes que no soy capaz de esperar hasta mañana para que me adelantes algo – me grita en voz baja como solo ella sabe hacer.

– La verdad es que no hay mucho que contar, ha sido raro, la verdad, ha venido a buscarme a la joyería cuando estaba cerrando y está contándome un montón de disparates… es algo bastante surrealista, dice que tiene que protegerme, creo cariño que habíamos idealizado demasiado a este tío…pero no sé, tiene algo que me impulsa a hacerle caso, a confiar en él, si hubiese sido otro habría llamado a la policía.

– ¿Crees que esta loco? Con solo una llamada te mando a la brigada criminal ¿eh? Voy a estar pendiente del móvil toda la noche…– se asoma por la puerta, Uri esta mirando las pocas fotos que hay en el salón – Es una pena esta como un queso, para comérselo sin dejar ni las migas ¿Por qué tienen que salir todos los príncipes azules rana??

-No sé – contesto.

Miro abajo, Roni me esta restregando la cabeza por la pierna, mueve el rabo, tengo que bajarlo un rato a la calle pobre mio, ya voy mi vida…ya voy…

-Mira Lauri, voy a dejar que me acompañe a sacar a Roni luego te cuen…

-¿Señoritas?- aparece Uri – ¿han encontrado la infusión? Lo digo porque tenemos que irnos, Luna, te dije que había que marchar cuanto antes.

Lauri levanta una ceja y me mira, sí, ya lo sé, sí, está loco…

Roni ladra sin venir a cuento como asustado.

Veo cómo los cristales de la ventana de la cocina se hacen añicos y se proyectan hacia nosotros… los veo venir muy despacio… como recuerdo los momentos en que he visto a Uri que duran 5 segundos en la realidad y 5 minutos en mi mente. Observo cómo Laura abre los ojos como platos y cambia su expresión a desconcierto y miedo. Creo que estoy cayendo, me duelen los oídos. Roni se encoge y me mira desvalido desde un rincón. Me destroza ver las caras de sufrimiento de las personas que quiero. Toco el suelo, me estoy clavando los cristales. Lauri también esta tirada y se arrastra hacia el pasillo para intentar huir ¿Qué está pasando? ¿qué es eso? un hombre entra por la ventana…¡¡Vivo en un 4º piso!!

Uri se abalanza sobre él y me grita que salga de la cocina, obedezco sin rechistar. Mientras me deslizo como puedo por mi cocina destrozada miro hacia atrás Uri esta luchando. Pero no es una pelea entre dos hombres corrientes, son rápidos, fuertes, certeros, letales…Estoy muy asustada y me arrastro hasta llegar al comedor, Roni me sigue y escucho a Lauri gritarme que vuelva…levanto la cabeza para entender por qué y acto seguido veo como ella cae al suelo tras ser golpeada en la cabeza por un hombre increíblemente corpulento con una brusquedad que despierta en mi un desprecio tal que me olvido del miedo que tengo, me levanto del suelo rápidamente y corro hacia el agresor de mi amiga.

-¡¡Hijo de puta!! ¿Qué coño te has creído? -Cierro el puño para darle un golpe lleno de rabia.

El tipo lleva la cara cubierta y por un segundo me parece que consigo impresionarle, no, me equivoqué, no le asusta mi arrebato de violencia. Lleva algo en la mano, ¿es un arma? Mierda, pero ya no puedo parar…voy a morir…joder.

Roni, que intenta defenderme, se lanza por él…el encapuchado apunta a Roni. NO, mátame a mi…pero no puedo articular nada, ahora si que tengo miedo, solo puedo continuar en movimiento.

Oigo un disparo.

Miro a Roni. No.Por favor no.

Roni me mira a mi mientras esta tirando del pantalón del sujeto que ahora esta tirado sobre la alfombra del salón, llena de salpicaduras de sangre.

-¡¡Lauri!! – corro hacia ella desconsolada, el terror vuelve a apoderarse de mi-

-Tranquila, esta bien, solo esta inconsciente. – dice Uri muy serio pero controlando la situación – vamos a llevarla donde puedan curarla – le miro con resentimiento.

-Vamos al hospital, llama a una ambulancia, ¡mierda!! Todo esto, esto… ¿es por mi culpa?

-No, no lo es, venga Luna vamos a mi casa, allí le atenderán bien, y podremos hablar.

-¿Por qué diablos no podemos ir a un jodido hospital? – le grito-

Trago saliva y sorbo los mocos. Creo que sí, que tenemos que hablar, ahora empieza a interesarme lo que me tenga que contar ¿Qué acaba de suceder?

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